{"id":10975,"date":"2022-07-19T12:51:39","date_gmt":"2022-07-19T15:51:39","guid":{"rendered":"https:\/\/www.filantropiacortessolari.cl\/?p=10975"},"modified":"2022-07-20T13:01:33","modified_gmt":"2022-07-20T16:01:33","slug":"el-mercurio-presencialidad-en-crisis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.filantropiacortessolari.cl\/en\/el-mercurio-presencialidad-en-crisis\/","title":{"rendered":"[El Mercurio] Presencialidad en crisis"},"content":{"rendered":"<style type=\"text\/css\"><\/style><p>Cuando a Vanesa Jim\u00e9nez (34 a\u00f1os, t\u00e9cnico en educaci\u00f3n de p\u00e1rvulos) le rechazaron la cuarta licencia por estr\u00e9s que present\u00f3, fue a pedir que la desvincularan. Simplemente, sent\u00eda que no le quedaba otra alternativa. Pero en el jard\u00edn donde trabaja, en Vi\u00f1a del Mar, no aceptaron su solicitud. Renunciar no era una opci\u00f3n viable: necesitaba el dinero de la indemnizaci\u00f3n para vivir. Pidi\u00f3 vacaciones, para tener al menos algunos d\u00edas m\u00e1s sin tener que trabajar.<\/p>\n<p>Desde ese respiro temporal, cuenta:<\/p>\n<p>\u2014Lo m\u00edo era m\u00e1s que nada angustia. Volver a la presencialidad fue angustiante.<\/p>\n<p>Su caso est\u00e1 lejos de ser aislado. Solo por dar un ejemplo, la Direcci\u00f3n de Educaci\u00f3n de la Municipalidad de Santiago afirm\u00f3 que, entre y enero y mayo, el 27% de sus docentes y asistentes de la educaci\u00f3n hab\u00eda presentado una licencia m\u00e9dica, sumando m\u00e1s de 15 mil d\u00edas de ausencia. Por otro lado, en junio, el presidente del Colegio de Profesores se acerc\u00f3 a la Contralor\u00eda para cuestionar el no reemplazo de profesores con licencias m\u00e9dicas, asegurando que las escuelas ten\u00edan \u201centre el 30 y 40% de su profesorado\u201d con permiso de salud.<\/p>\n<p>Saber cu\u00e1ntas de estas licencias obedecen a problemas de estr\u00e9s, depresi\u00f3n o trastornos de ansiedad es pr\u00e1cticamente imposible. Pero seg\u00fan Constanza G\u00f3mez, investigadora de Elige Educar, \u201cindependientemente del dato oficial sabemos que hay muchas licencias por salud mental\u201d. Es un secreto a voces.<\/p>\n<p>\u2014La falta de presencialidad afect\u00f3 el desarrollo de habilidades sociales y volvimos a clases arrastrando todo eso. Hay un diagn\u00f3stico negativo y desafiante. Seg\u00fan nuestra encuesta Voces Docentes, que realizamos junto a GFK y el Centro de Pol\u00edticas P\u00fablicas de la UC, si en mayo de 2020 ten\u00edamos a un 23% de profesores con altos niveles de estr\u00e9s, para fines de 2021 ese porcentaje hab\u00eda subido al 80% \u2014advierte Constanza.<\/p>\n<p>Otra encuesta, realizada en mayo por Fundaci\u00f3n Chile y el Ministerio de Educaci\u00f3n, arroja similares resultados. Seg\u00fan sus hallazgos, el 52% de los 1.908 profesores encuestados reconoce sentir \u201cagobio\u201d por el retorno a clases.<\/p>\n<p>En no pocos casos, este agobio se ha traducido, licencias m\u00e1s, licencias menos, en un gran ausentismo docente. Es lo que ha observado Daniela Moreno, profesora de lenguaje de ense\u00f1anza media en un colegio en San Bernardo:<\/p>\n<p>\u2014Andamos todos tomando pastillas m\u00e1s fuertes para el dolor de cabeza, el dolor de cuerpo, de cuello, de hombros. Muchos faltan un d\u00eda o un par de d\u00edas porque est\u00e1n con jaqueca o con gastritis, ese tipo de cosas. Uno va al m\u00e9dico y te dicen que es estr\u00e9s.<\/p>\n<h3>El origen del caos<\/h3>\n<p>Tanto Vanesa como Daniela reconocen que el tiempo de confinamiento y clases en modo remoto fue extremadamente dif\u00edcil: los profesores tuvieron que cambiar su metodolog\u00eda de trabajo y adaptarse r\u00e1pidamente a herramientas de las que muchos no ten\u00edan ning\u00fan conocimiento. Pero hoy la realidad no es m\u00e1s f\u00e1cil. Todo lo contrario. Aseguran que la priorizaci\u00f3n de contenidos, delineada desde el Ministerio de Educaci\u00f3n para alivianar la carga de profesores y estudiantes, no ha sido suficiente para hacer frente a un alumnado que lleg\u00f3 con importantes brechas de contenidos y un alto grado de desregulaci\u00f3n que, a veces, hace literalmente imposible hacer clases.<\/p>\n<p>\u2014Algunos ni\u00f1os volvieron muy da\u00f1ados, esa ser\u00eda la expresi\u00f3n. Llegaron muy desregulados con respecto a las normas: est\u00e1n en clases con aud\u00edfonos, con el tel\u00e9fono, se les olvid\u00f3 lo que era estar en una sala de clases. Estuvieron muy solos \u2014comenta Daniela, y agrega:<\/p>\n<p>\u2014Siempre empiezo con 15 minutos de alfabetizaci\u00f3n emocional, para que los alumnos hablen de lo que les pasa, y al final termina siendo una hora entera. Si antes planificaba un objetivo para dos clases, ahora ese mismo objetivo es para un mes. Los profesores estamos muy agotados, muy cansados.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 dicen al respecto las cifras disponibles? Seg\u00fan la citada encuesta de Fundaci\u00f3n Chile, el 84% de los profesores y directivos creen que los estudiantes son menos aut\u00f3nomos que antes de la pandemia; el 56% est\u00e1n desmotivados. Otro estudio, de Fundaci\u00f3n Caserta, describe a un profesorado afectado negativamente (28%) por la situaci\u00f3n socioemocional de los estudiantes, los escenarios que requieren manejo de violencia dentro y fuera del aula (19%) y el alto nivel de exigencia curricular (14%).<\/p>\n<p>\u2014Lo que uno escucha son profesores y profesoras diciendo: \u201cNo s\u00e9 si podr\u00e9 terminar el a\u00f1o, estoy muy estresada\u201d; \u201cno hay respiro ni pausa; estamos reemplazando a colegas por covid o licencia psiqui\u00e1trica\u201d; \u201cllegu\u00e9 a la urgencia por estr\u00e9s y el doctor me dijo que me ten\u00eda que cuidar\u201d \u2014relata Ver\u00f3nica Villarroel, psic\u00f3loga y directora del Centro de Investigaci\u00f3n y Mejoramiento de la Educaci\u00f3n de la UDD.<\/p>\n<p>M\u00e1s que una queja o una protesta, la profesional describe estos comentarios como \u201cun desahogo con voz quebrada y ojos empa\u00f1ados\u201d.<\/p>\n<p>\u2014Los profesores necesitan que sus directivos comprendan que est\u00e1n en una situaci\u00f3n excepcional, que no pueden abordar sus responsabilidades del mismo modo en el que lo hac\u00edan hace tres a\u00f1os. Lo que los profesores relatan es que el clima en la sala de clases se va ti\u00f1endo de irritabilidad; aparecen malentendidos y reacciones bruscas sin motivo aparente. Los m\u00e1s chicos gritan, se asustan o lloran porque un compa\u00f1erito los abraza con fuerza y no los suelta. No saben c\u00f3mo invitar a otro a jugar. Los m\u00e1s grandes se encienden frente a cualquier cosa que perciban como ofensiva, gritan garabatos y reaccionan con manotazos que terminan en peleas. Cuando los profesores intentan frenar el conflicto, responden con indisciplina y falta de respeto \u2014describe Ver\u00f3nica.<\/p>\n<p>En rigor, precisa la profesional, esto no es del todo nuevo. Pero s\u00ed se est\u00e1 dando con una frecuencia m\u00e1s alta y con mayor magnitud: ya no es un par de alumnos, son cursos completos.<\/p>\n<p>\u2014Para muchos, el conflicto es la t\u00f3nica y la paz es la excepci\u00f3n \u2014sentencia.<\/p>\n<p>Pero no solo los estudiantes est\u00e1n desregulados; tambi\u00e9n los apoderados. Es lo que observa el psiquiatra Jorge Gaete, acad\u00e9mico de la Escuela de Pedagog\u00eda de la Universidad de los Andes, bas\u00e1ndose en lo que ha observado tanto en el diplomado que dirige como en el trabajo de investigaci\u00f3n que realiza actualmente en m\u00e1s de 70 colegios, como director del Centro de Investigaci\u00f3n en Salud Mental Estudiantil de la misma universidad.<\/p>\n<p>\u2014En uno de los colegios que est\u00e1 participando en nuestros estudios, algunos apoderados entraron al establecimiento y fueron a golpear a unos alumnos; en otro, entraron a golpear a los profesores. Est\u00e1n as\u00ed en parte por efecto de la pandemia, pero tambi\u00e9n por el ambiente polarizado en el que estamos viviendo.<\/p>\n<h3>Las mujeres se llevan la peor parte<\/h3>\n<p>Si bien la sobreexigencia y el estr\u00e9s del retorno a las clases presenciales afectan tanto a profesores como a profesoras, las encuestas disponibles revelan que son las mujeres las que han visto m\u00e1s amenazada su salud mental. En la Fundaci\u00f3n Chile, por ejemplo, el 56% de ellas dijo haber sentido agobio, sobrecarga y\/o crisis emocionales al volver a clases presenciales, versus el 34% de los hombres. Otro estudio, realizado en 2020 por el centro que dirige Ver\u00f3nica Villarroel, midi\u00f3 m\u00e1s angustia y estr\u00e9s en profesoras mujeres, mientras que en los hombres lo que m\u00e1s recogi\u00f3 fue desmotivaci\u00f3n. \u201cLas mujeres, especialmente las que tienen alrededor de 40 a\u00f1os, son las m\u00e1s estresadas, porque cumplen muchos roles culturales, m\u00e1s all\u00e1 de lo laboral, y que van desde la crianza de los hijos hasta el cuidado de adultos mayores\u201d, apunta el documento.<\/p>\n<p>Esta situaci\u00f3n fue visibilizada por las redes sociales del movimiento Arriba Mam\u00e1s Chile, donde varias profesoras desahogaron su situaci\u00f3n, abogaron por el uso del teletrabajo \u2014especialmente para las horas no lectivas, es decir, el trabajo que no se hace directamente en las salas de clases\u2014 y crearon una comunidad en la que comparten sus experiencias. La profesora de educaci\u00f3n diferencial Isabel Cuevas, que trabaja en una escuela municipal rural, es una de ellas. Aqu\u00ed se explaya:<\/p>\n<p>\u2014Soy madre de cuatro hijos, los m\u00e1s chicos de 5 y 2 a\u00f1os. No cuento con redes de apoyo para su cuidado, solo mi marido cuando le es posible, y tampoco tengo los recursos necesarios para contratar a alguien que los cuide. Como mis hijos chicos necesitan estar en constante observaci\u00f3n, les acomod\u00e9 un rinc\u00f3n bajo mi escritorio para que puedan jugar seguros mientras esperan la hora de salida. El m\u00e1s peque\u00f1o sale a la 1, mi hija a las 3:30 de la tarde y yo termino mi horario laboral reci\u00e9n a las 7:10 \u2014cuenta.<\/p>\n<p>Esta situaci\u00f3n hizo que Isabel entrara en un nivel de estr\u00e9s que fue creciendo como espiral.<\/p>\n<p>\u2014Termin\u00f3 impidiendo el buen desarrollo de mi trabajo y afectando mi propia vida personal, por lo que sufr\u00ed un cuadro de estr\u00e9s que me tuvo seis meses con licencia m\u00e9dica el a\u00f1o pasado. Siento que a\u00fan no me recupero completamente.<\/p>\n<h3>El caso de Vanesa es similar:<\/h3>\n<p>\u2014Tengo una hija de siete a\u00f1os y no tengo qui\u00e9n cuide de ella. Es muy agobiante \u2014explica\u2014. Lo que m\u00e1s me afect\u00f3 fue que me dijeron que mi hijo de 17 a\u00f1os ten\u00eda que cuidar a mi hija; a \u00e9l no le corresponde. Mi marido quiere ayudar, pero una vez su jefe le dijo: \u00bfpara qu\u00e9 pides tanto permiso? \u00bfNo est\u00e1 la mam\u00e1 de tu hija?<\/p>\n<p>Daniela, adem\u00e1s de lidiar con la situaci\u00f3n de sobrecarga que hoy est\u00e1n enfrentando los profesores, ha tenido que ingeni\u00e1rselas para tener m\u00e1s ingresos a trav\u00e9s de dos emprendimientos: vende alfajores y postres, y tambi\u00e9n joyas elaboradas con piedras semipreciosas. Es el \u00fanico camino para que ella y su marido, que tambi\u00e9n es profesor, puedan costear las terapias de sus tres hijos, de 10, 6 y 4 a\u00f1os: el mayor y el menor tienen TEA y el del medio fue diagnosticado con TDAH. El menor, adem\u00e1s, requiere de hormonas para el crecimiento. Daniela siente a veces que est\u00e1 fundida, que no puede m\u00e1s, pero sigue adelante.<\/p>\n<p>\u2014Mi \u00fanica opci\u00f3n es desvelarme, trabajar mientras mis peque\u00f1os duermen y al otro d\u00eda volver a hacer clases y funcionar de la mejor manera posible \u2014acota\u2014. Si los profesores estamos con tanto estr\u00e9s es justamente porque queremos hacer bien nuestro trabajo. En el colegio donde yo trabajo se preocupan de todo esto, tratan de ayudar y hacerse cargo, pero hay cosas que escapan a lo que ellos puedan hacer. Aunque el colegio haga todo lo posible, el tiempo igual no nos alcanza. Va m\u00e1s all\u00e1 de ellos; es un tema social, una pregunta sobre c\u00f3mo se va a vivir el paternar en nuestra sociedad.<\/p>\n<h3>Autocuidado: necesario, pero insuficiente<\/h3>\n<p>Seg\u00fan el psiquiatra Jorge Gaete, la salud mental de los profesores y profesoras siempre est\u00e1 bajo cierto grado de amenaza, tanto por factores estructurales como culturales.<\/p>\n<p>\u2014Pasan muchas horas en aula y eso los deja sin el tiempo necesario para poder pensar en mejores alternativas pedag\u00f3gicas \u2014explica\u2014. Adem\u00e1s, hay pocas instancias en las que los profesores son entrenados en habilidades socioemocionales y de autocuidado de la salud mental. Pese a que se habla cada vez m\u00e1s de salud mental y de las licencias que muchos profesores se est\u00e1n tomando por esa raz\u00f3n, todav\u00eda hay mucha estigmatizaci\u00f3n y resistencia a tomarle el peso a estos problemas. Muchos piensan que los cuadros de ansiedad o depresi\u00f3n tienen que ver con el car\u00e1cter o con falta de voluntad, cuando puede haber incluso razones biol\u00f3gicas que dificultan el reponerse. Y todo esto se da en un contexto en el que no hay recursos, ni econ\u00f3micos ni de tiempo, para abordar estas problem\u00e1ticas.<\/p>\n<p>La pandemia, se sabe, solo empeor\u00f3 este escenario. En el estudio Emociones y Salud Mental de los Profesores en la Educaci\u00f3n remota en Pandemia, realizado en 2020 por la UDD, los profesores reportan sentir ansiedad (59%), insomnio (55,1%), irritabilidad (29,8%) y des\u00e1nimo (22.8%). \u201cLas emociones son similares entre docentes de diferentes establecimientos. En el caso de los profesores pertenecientes a colegios p\u00fablicos, se sienten ligeramente m\u00e1s frustrados, angustiados e impotentes, mientras que en los de colegios particulares se sienten ligeramente m\u00e1s estresados\u201d, dice el reporte.<\/p>\n<p>Con todo, muchos profesores est\u00e1n enfrentando el dif\u00edcil retorno a clases presenciales con gran pasi\u00f3n y ganas de ense\u00f1ar.<\/p>\n<p>\u2014Hay mucho compromiso. Nuestra encuesta de enero y febrero muestra que el 88% de los docentes y directivos tiene la intenci\u00f3n de seguir dentro del sistema educativo en los pr\u00f3ximos cinco a\u00f1os. Tambi\u00e9n sabemos que el 99% de ellos cree que su trabajo beneficia a la sociedad. A esto se suma el hecho de que la pandemia trajo un peak hist\u00f3rico de valoraci\u00f3n al trabajo de los docentes \u2014dice Constanza G\u00f3mez, de Elige Educar.<\/p>\n<p>Pero para que ese entusiasmo no se pierda, dice Gaete, es importante que los profesores cuiden su salud mental con mecanismos de afrontamiento proactivos, no reactivos o evitativos, que los ayuden a mantenerse motivados y entregando lo mejor de s\u00ed.<\/p>\n<p>\u2014Se sabe que las condiciones f\u00edsicas alteran o modulan la respuesta emocional. Por eso, hay que volver a lo b\u00e1sico: alimentarse bien, hacer ejercicio (por ejemplo, caminar entre siete y diez mil pasos diarios) y dormir ocho horas. Sin esto, cualquier otra estrategia de autocuidado no va a funcionar \u2014acota y a\u00f1ade:<\/p>\n<p>\u2014Agregar\u00eda tambi\u00e9n la conectividad, el estar con otras personas, porque las relaciones sociales desarrollan habilidades socioemocionales, y la b\u00fasqueda activa de emociones positivas. Para neutralizar una emoci\u00f3n negativa, necesitas cuatro positivas. \u00bfC\u00f3mo se consiguen? Jugando f\u00fatbol, leyendo un buen libro, teniendo una buena conversaci\u00f3n, junt\u00e1ndose con personas que nos hacen re\u00edr.<\/p>\n<p>Ver\u00f3nica Villarroel coincide, pero advierte que tambi\u00e9n es importante buscar la implementaci\u00f3n de cambios estructurales si se quiere prevenir la cronificaci\u00f3n de los problemas de salud en el entorno escolar.<\/p>\n<p>\u2014Resguardar las horas de sue\u00f1o y las actividades al aire libre, adem\u00e1s de buscar espacios de conexi\u00f3n emocional, es lo que siempre se recomienda y es b\u00e1sico. Pero estos tips ser\u00edan \u00fatiles si no estuvi\u00e9ramos en la olla a presi\u00f3n que son las escuelas en este momento, donde a los efectos de la pandemia se suma el contexto pol\u00edtico, los problemas econ\u00f3micos y hasta la guerra en Ucrania. Hay que impulsar cambios en lo estructural, pensar en c\u00f3mo alivianar la carga desde arriba, para volver a la normalidad en dos o tres a\u00f1os m\u00e1s.<\/p>\n<p>En esta l\u00ednea, Gaete rescata el modelo de las \u201cescuelas saludables\u201d, que funcionan seg\u00fan los lineamientos de la OMS y est\u00e1n presentes en Escocia y Canad\u00e1, entre otros pa\u00edses. Tambi\u00e9n la propuesta de Mark Greenberg, cuyo modelo de intervenci\u00f3n para los colegios \u2014a\u00fan no aplicado en Chile\u2014 incluye desde la alfabetizaci\u00f3n emocional de los docentes, hasta la ense\u00f1anza de mindfulness y t\u00e9cnicas de regulaci\u00f3n emocional.<\/p>\n<p>\u2014Est\u00e1 comprobado que este tipo de intervenciones no solo mejora la salud mental de los docentes, sino tambi\u00e9n la convivencia escolar y el aprendizaje. Lo que no est\u00e1 del todo claro es si el hecho de intervenir solo a nivel de los docentes puede tener un impacto significativo tambi\u00e9n en la salud mental de los estudiantes \u2014concluye el tambi\u00e9n investigador principal del N\u00facleo Milenio para Mejorar la Salud Mental de Adolescentes y J\u00f3venes, Imhay.<\/p>\n<p>Fuente: <a href=\"http:\/\/impresa.elmercurio.com\/FlashObject\/FlippingDetailPage.aspx?IsInternal=true&#038;SupplementId=2&#038;BodyID=0&#038;dt=25\/10\/2016\" rel=\"noopener\" target=\"_blank\">El Mercurio<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando a Vanesa Jim\u00e9nez (34 a\u00f1os, t\u00e9cnico en educaci\u00f3n de p\u00e1rvulos) le rechazaron la cuarta licencia por estr\u00e9s que present\u00f3, fue a pedir que la desvincularan. Simplemente, sent\u00eda que no le quedaba otra alternativa. Pero en el jard\u00edn donde trabaja, en Vi\u00f1a del Mar, no aceptaron su solicitud. 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